domingo, 21 de mayo de 2006

LA II PAN DURO EXPEDITION




Se trataba de nuestra segunda expedición por Marruecos, ya en el 2004 hicimos una travesía por el Atlas, también con Kasbah Expedicions , tanto la organización como el circuito fueron un exito, de ahi que repitiesemos, pero esta vez con la intención de llegar al desierto, a las dunas, al Erg Chebi y así fué.
No queríamos en ninguna de las dos ocasiones, formar parte de alguno de esos grupos multitudinarios a modo de Raid que tan de moda están en ese país, si no algo más personal, acompañados de alguién que conociese bien el país y por descontado nuestras inquietudes y preferencia.
Jordi y su equipo, una vez más réunian esos condicionantes, aprovechamos, desde aqui para felicitarlos y os animamos a todos los que tengais en mente, una hazaña de este tipo.

Marruecos, el Atlas, el Saghro, los bereberes...... un buen conjunto para pedalear.

Una buena experiencia.




ALGUNOS CONSEJOS

Dependiendo del nivel que tengas y de la zona por la que quieras pedalear, me atrevería a darte los siguientes consejos al igual que para el transporte, vehículos de apoyo, etc. Como ya comentaba, los Raids y macro-grupos de BTT en el país, cada vez proliferan más, para nosotros era muy importante el no perder el tiempo en situaciones que suelen pasar en esos eventos, perdidas, comidas, avituallamientos, retrasos, etc., creo que hay que evitar por todos los medios esos montajes, ya que se parecen más a un viaje turístico que a lo que ellos mismos denominan como Raid, nosotros lo hicimos así:

Somos un grupo que acostumbramos a hacer salidas durante todo el año y una vez durante ese periodo, hacemos una salida larga, a Marruecos hemos ido ya en dos ocasiones, todos conocemos nuestras posibilidades y preferencias.

Buscar a alguien, primero que conozca bien el territorio (muy bien) explicarle lo que quieres, las preferencias y a partir de ahí confeccionar la ruta.

Dejar muy claro el tema de comidas y bebidas (muy importante) los menús en Marruecos son siempre igual y puede ser una tragedia acabar de cus-cus o tajine hasta el manillar, si se hacen campamentos, esa circunstancia aún puede empeorar, en nuestras expediciones, ese apartado siempre ha sido perfecto.

Por todos los medios evitar ir cerca de vehículos a motor, nosotros íbamos de la siguiente manera:
Al empezar la jornada, salía Jordi como guía con un coche, nos explicaba la etapa, posibles problemas, etc. Al cabo de un buen rato salíamos nosotros, el guía iba marcando las pistas y desvíos con un spray, mientras los otros dos coches recogían el campamento, salían bastante espaciados de nosotros, esos dos coches de cola, llevaban agua, repuestos y en caso necesario (no fue el caso) hacían de coche escoba. Al llegar a los finales de etapa, el campamento ya estaba listo y montado por el primer vehículo. Esto proporcionaba una gran dosis de libertad aparte de no tener que estar escuchando durante todo el día los motores de los coches. Ellos iban comunicados bien con walkytalky o teléfono móvil.

Si utilizáis avión. Intentar que el vuelo sea directo, la bicicleta siempre desmontada, ruedas sin aire y en la caja original, podéis aprovechar para llenarla de lo que necesitéis durante el viaje, la aduana marroquí no mira prácticamente nada.

El éxito de estos viajes, está en la organización, es muy importante que la persona en la que confiéis vuestra aventura, sea consciente de muchas cosas, esfuerzo, etapas, etc. Eso es primordial. Ese apartado, para nosotros aparte de muy importantes, ha sido en los dos viajes PERFECTO.

A partir de aquí, ahora solo queda explicaros más o menos nuestra aventura, intentaré hacerlo lo mejor posible, es la primera vez que cuento a alguien mi vida, en esta ocasión ciclista.

Si quereis, podeís ver también nuestra FICHA TECNICA.




Marruecos en un buen país para practicar este deporte, volveremos, seguro!!!!!!

sábado, 20 de mayo de 2006

Casablanca y vuelta a casa.

Bueno, esto ya se ha acabado, parece que fue ayer cuándo llegamos a Casablanca, muchas horas de bici, muchas pistas, muchos kilómetros, recuerdos y sensaciones.
Ahora toca cerrar las bicis en las cajas y de vuelta al aeropuerto.
Salimos de Fez a primera hora, bajamos por la autopista hasta Casablanca y de ahí a Settat, estamos cerca del aeropuerto, no hemos tenido tiempo siquiera de limpiar las bicis, barro y polvo de recuerdo.
Ha sido un buen circuito, el desierto a pesar de su dureza, nos ha fascinado, es un lugar inusual para ir en bici, el medio es duro, mucha arena y cansancio, pero se ha tratado de una experiencia sin igual.
Ahora a soñar y a esperar al próximo año, quizás en Mauritania o posiblemente ne l gran sur de Marruecos, en el más desconocido, en el antiguo Sahara Español, eso solo el tiempo lo dirá, como dicen por aquellos lares………..Inshala!!!!
Gracias por vuestra visita y por leernos.
Salud.




viernes, 19 de mayo de 2006

Del Erg Chebi a Fez

Se acabó el pedalear, un poco de turismo.
Salimos de Khamilia, paramos a desayunar en Erfoud antes de seguir nuestra ruta por el Valle del Ziz, desde ahí hasta Midelt y el bosque de Cedros para llegar a Ifrane y por fin Fez.
Es una ciudad cargada de historia, muy diferente a Marrakech, con una medina impresionante y muy complicada, hoy es día para darse un capricho, un merecido descanso y lo haremos en un Riad en el corazón de la medina.
Damos una vuelta por la medina, el zoco, los tintoreros la Gran Mezquita y la Madrarsa, ultimamos las compras y regalos.
Ya de vuelta al Riad, pasamos balance, es impresionante la de contrastes que llega a tener este país, nada que ver con nuestro anterior viaje, que transcurrió en su totalidad por zonas del alto atlas, el país es grande, las distancias son grandes y lo que queda por conocer aún más.
En la sobremesa después de una estupenda cena en la terraza del riad, comentamos con Jordi ¿cuánto se tardaría en hacer una travesía completa del Atlas? Y si sería posible hacerla pisando el mínimo asfalto posible, la respuesta es afirmativa, aunque se necesitaría como mínimo entre 20 y 25 días de pedaleo, para cubrir toda la cordillera, poniendo por ejemplo desde el Ayachi, en la vertiente más al norte, hasta la zona de Agadir.
Pues bien, misión cumplida, mañana salida desde Fes a Settat donde volveremos a embalar las bicis y camino al aeropuerto, nuestro vuelo sale a mediodía.
Mañana más.





jueves, 18 de mayo de 2006

Resaca y música en Khamilia






Volvemos resacosos desde el oasis, hemos dormido poco y hasta los dromedarios parece que han pasado la noche de juerga. Ducha de rigor y de nuevo a la bici. Hoy nos moveremos por la zona, bajaremos de nuevo hasta Merzouga, pero lo haremos bordeando el Tafilalet, desde ahí nos acercamos al Lago de Merzouga y por fin a Khamilia.
Khamilia es un poblado que se encuentra a unos 10 kilómetros de Merzouga, cuna de la música Gnwa donde todos sus moradores son negros, parece ser antiguos esclavos que entraron en Marruecos con los alahuitas, en la invasión árabe, haciéndolo por Rissani.
La etapa es muy parecida a la de días anteriores, será la ultima ya que mañana, haremos un poco de turismo y ya en los coches, iremos a Fez, en nuestro anterior viaje no lo hicimos ya que la zona de influencia fue Marrakech, tenemos muchas ganas de conocer Fes.
Llegamos a Khamilia a la hora de comer, comemos con Zaid el jefe del grupo de música, se trata de Les Pigeons de Sable, en la calle, en la puerta de la casa nos montan el habitáculo, alfombras, mesas……y mientras comemos escuchamos ese fantástico recital.
Como ya es de costumbre, un poco de siesta y de nuevo hacia Hasie Labied.
Paseamos por el palmeral, los niños ya casi nos conocen y siguen nuestros pasos.
Ha sido una muy buena experiencia esta del desierto, al principio, pensábamos que quizás serían muchos días para hacer bicicleta, todo lo contrario, porque lo que a priori puede verse como monótono, ha estado todo muy complementado con el resto de actividades.
Muy bien, todo muy bien.

miércoles, 17 de mayo de 2006

Y el Barça ganó la Champions en Merzouga.



BARÇA, BARÇA.....BAAAAAARÇA


Hoy y con todos los respetos, lo que prima es la final de la Champions entre el Barça y el Arsenal, nada más levantarnos, convocamos una reunión de urgencia y exigimos a Jordi, que busque un lugar, parabólica en mano, pre pago si es necesario, para ver la final de la Champions, ante semejante propuesta, Jordi nos contesta:
- Pero bueno, aquí ha que habéis venido a darle a la bici o a ver un partido de fútbol? No os preocupéis, está todo bajo control, esta noche veréis al Barça, pero ahora a ganároslo…..a la bici.
Bueno, con esas expectativas, la etapa será menos cruda de lo que pensamos, hoy daremos la vuelta completa a las dunas, saliendo desde Hasie Labied dirección norte, pararemos a comer en un poblado de nómadas justo detrás de las dunas y continuaremos hasta Merzouga, donde llegaremos poco antes de que empiece el match, todo bajo control.
Continúa haciendo un calor asfixiante, ya empezamos a dominar el tema, este territorio hay que conocerlo, continuamente hay que ir cambiando de piñones y de suelo, en espacios pequeñísimos, encuentras piedra, arena e incluso territorios durísimos, por lo que el zigzag es continuo, provocando eso, que los kilómetros tengan más de mil metros.
Al cabo de una horas vemos las dunas desde otra perspectiva, desde el lado opuesto al que las hemos visto durante todos estos días, justo al otro lado, cogemos una pista nueva que hicieron un grupo de rodaje para hacer una película, es un alivio ya que en esta zona hay mucha más arena que en el otro lado, no muy lejos ya se ve la frontera de Argelia, a tocar de manos.
Llegamos a un poblado, nada, cuatro casas, allí vamos a casa de Ahmed familiar de Moha uno de los chóferes, es mediodía y el lorenzo aprieta de valiente, nos quedamos a comer allí, un poco de siesta y hacer tiempo para llegar a Merzouga a la hora.
Continuamos camino, pasamos por Nfis, un pueblo minero abandonado y desde ahí a Merzouga.
Al llegar al pueblo, en la calle principal ya tenemos preparada en un bar nuestra mesa, el lugar está lleno de seguidores del Barça, de echo todos, menos uno que era del Madrid, el resto son del Barça, pero se oye mucho más a ese uno cafre del Madrid que a la cincuentena larga de moritos seguidores de Eto y sus compañeros.

La verdad es que lo pasamos mal, peor que en la bicicleta si cabe, pero al final el sueño se hizo realidad, lo celebramos con cubatas, vino e incluso cava que teníamos preparado para la ocasión, cenamos allí mismo y para acabar de celebrarlo, decidimos irnos a pasar la noche en un oasis en el corazón de las dunas. A lomos de dromedario, la Pan Duro Expedición y tras dos horas de animal, llegamos al oasis, eran las tantas, pero valió la pena, tocamos música, cantamos, bailamos y por descontado al tono de los tamtam victoreamos la victoria cantando el himno del Barça.
No olvidaremos nunca esa final, el Barça acababa de ganar la Champions en Merzouga. BARÇA, BARÇA.....BAAAAAARÇA




martes, 16 de mayo de 2006

Al Oasis del Pan Duro




Amanecemos en el desierto, la etapa de hoy, se trata de una etapa sorpresa, salimos temprano del albergue, bordearemos de nuevos las dunas para ir en dirección de un oasis que se encuentra a unos 40 kilómetros de Hasie Labied, preferimos y a petición de los organizadores, preservar el nombre y el lugar, según nos comentan, cada vez más proliferan turistas sobre todo del mundo del motor 4x4, quads, etc y no quieren que zonas como esas se estropeen o dejen de tener su encanto y virginidad, por lo tanto, podemos llamar a ese oasis el Oasis del Pan Duro.
Hoy de nuevo, las temperaturas hacen estragos, muchisima calor, poco normal en estas épocas del año,pero así es.
El suelo no es de lo más adecuado para hacer bicicleta, pero ya sabemos, estamos en el desierto, empezamos a coquetear con las primeras dunas, grandes extensiones de ese brillante elemento entremezcladas con territorio volcánico de piedras negras, hasta el momento, ni siquiera un pinchazo, pero hay que empezar a tener cuidado con las caídas.
Los noventa kilómetros de hoy creo que pasaran factura, las piernas cada vez más cansadas, pero estamos pletóricos, estamos en el desierto.
Pañuelo a la cabeza, como mandan los cánones, pedalear entre medio de las dunas es una autentica gozada, incluso encontramos a niños del lugar que con bicicletas totalmente destartalas, nos enseñan las formulas para y por donde atravesar dunas e incluso saltarlas, son unos artistas.
Avanzamos y cada vez va quedando menos arena, entramos de nuevo en grandes plateaus, muy parecidos a los de la etapa de ayer, de nuevo acacias, nómadas y dromedarios, pequeñas colinas y oasis de palmeras diseminados, de nuevo esa sensación de soledad de magnitud, buena etapa y eso que la sorpresa está por llegar, atrás quedan las dunas.
Después de unas tres horas, vemos a lo lejos como emanando del suelo, un impresionante oasis, como emergido en la tierra, al principio solo vemos una gran mancha verde, de copas de palmeras, ese es el destino.
Cuánto más nos acercamos, más nos impresiona es bellísimo. Al llegar vemos en ese barranco la magnitud del lugar, incluso una pequeña cascada y un buen pozo, estamos solos completamente solos, a excepción de algún rebaño de dromedarios con sus correspondientes nómadas, alguna jaima diseminada y nosotros.
Bajo unas palmeras y al pozo Jordi y Hassan nos tienen preparada la comida y como no podría ser de otra manera algo especial, una paella, si, como lo oís, una paella, de grandes dimensiones, para 12, incluso con calamares, verduras, pollo, cocinada con hojas de palmera, todo un lujo en un lugar como este, toda la logística en marcha, alfombras, tetera, todo, vamos ni el mas grande de los emires, sería sorprendido de esta manera.
Esto es organización, si señor.
Después de comer, una siesta y de nuevo a pedalear hacia Hasie Labied, pero esta vez lo haremos por otra ruta, a fin de llegar con la luz del sol, esta gente se las sabe todas.
Efectivamente llegamos al poblado con los últimos rayos, al albergue y de cabeza a la piscina.
Buena, buenisima etapa la de hoy, no me extraña que estos elementos quieran preservar el medio y el lugar y desde luego que les felicito por hacerlo, prueba de ello es que cuándo nos hemos ido allí no quedaba ni una mota de polvo, todo recogido, no solo lo nuestro si no restos de otros visitantes, que por lo visto consideraron que el oasis estaría más bonito con unas cuantas latas de cocacola y algunas botellas de agua vacías.
Fácil de entender ¿no?















lunes, 15 de mayo de 2006

De Nkob al Erg Chebi



Hoy hemos madrugado, la etapa así lo exige, a las cinco de la mañana, carretera y manta. En el mismo Nkob ya nos adentramos por pistas, por delante 140 kms de pedaleo, haremos un trozo en los coches para pedalear de nuevo y llegar en las bicis a las dunas, el sueño dorado. A pocos kilómetros de Nkob, a nuestra derecha tomamos las pistas, el territorio es árido, algunas zonas el suelo arenoso combinado con tule, durante todo el trayecto vamos acompañados de dromedarios y acacias, el territorio es plenamente africano, a partir de las nueve de la mañana, el clima empieza a ser extremo, alcanzando en algún punto casi los 50ºC, el agua empieza a hacer acto de presencia, algunos pozos en el camino, nos ayudan a refrescarnos y las paradas a la sombra de las acacias se multiplican kilómetro a kilómetro.



Aunque es predesierto, alguna pequeña duna formada principalmente por tormentas hacen acto de presencia y hay tramos donde pedalear, requiere un esfuerzo extra, lo hacemos prácticamente en plano, surcando en muchas ocasiones pequeños pasos que se forman entre las cadenas montañosas, a nuestra derecha el Tafilalet y a nuestra izquierda el Sargho. La zona es espectacular, grandes espacios, abiertos, algunas palmeras diseminadas y los primeros oasis.
Antes de mediodía tenemos que reponer fuerzas, melones, sandias, naranjas y grandes dosis de frutos secos, nos ayudan a continuar.
Antes de mediodía, nos encontramos a unos cuarenta kilómetros de Rissani, es en ese lugar donde embarcamos bicis y “biciclistas” en los coches, llegamos a Rissani, la antigua Slimjassa, una ciudad grande con un gran mercado, ahí paramos a comer, la típica pizza bereber, una especie de empanada, rellena de carne y verduras muy, muy especiada, todos los ,lugareños nos miran como si hubiésemos salido de otro planeta, vestidos de bikers, contrastamos con chilabas, burros y turbantes de variopintos colores.



Continuamos, nuestro destino está a una treintena de kilómetros, a tan solo unos cinco o seis, volvemos a subir en las bicicletas, aquí si, el terreno es más arenoso, teniendo que buscar siempre las zonas más duras, Jordi ya nos ha alertado de que no siguiésemos sus rodadas y que fuésemos nosotros mismos los que buscásemos la ruta adecuada, aquí ya de nada sirven los sprays, los coches van muy lejos, tanto los dos escobas como el de Jordi, lo vemos a lo lejos como un punto brillante buscándonos y guiándonos hacina el lugar, aunque ya nos ha señalado con todo lujo de detalles a la duna (o la zona) donde vamos, a priori y con las explicaciones, el perderse no representa problema.
Al final llegamos a la cordillera de dunas, son impresionantes, el sol empieza a caer y los colores que estas desprenden son irreales, impresionante.
Pedaleamos bordeando las dunas, nos dirigimos a un poblado llamado Hasie Labied, es el centro de operaciones de Kasbah Expedicions y tanto el mismo Jordi, como Hassan, Moha y Kebir oriundos del lugar, se sienten como en casa, conocen el medio igual que los escorpiones.
Llegamos a Hasie Labied, un poblado típicamente sahariano a pie de dunas, con un buen oasis y un pozo, el lugar es precioso y nuestro estreno en el desierto el mejor.
Nos dirigimos a un Albergue, donde pasaremos estos días, un buen lugar con vistas de excepción a las dunas, buenas habitaciones y buena piscina, el trato impecable.
Nos instalamos como flotando en una nube, esta noche cena y fiesta de recepción en casa de Hassan, compañero de Jordi en el vehículo guía y nuestro cocinero en la expedición.
Hoy la etapa ha sido larga y dura, más aún acompañada de las altas temperaturas y de las etapas que llevamos acumuladas que empiezan a notarse.
Pero sea como sea, esta valiendo la pena, un lujo.Estamos en el desierto.









domingo, 14 de mayo de 2006

Camino de Nkob




Nos encontramos en el corazón del Sargho, apenas a unos kilómetros de Nkob, la etapa anterior ha sido larga (casi 130 kms) y lo últimos tramos de bastante dureza, la noche anterior ha sido agradable, decidimos hacer una ruta por este mar de rocas, que poco a poco y entre valles de palmeras, nos tiene que conducir hasta Nkob.
Pensando que la etapa de mañana será larga, por predesierto y teniendo en cuenta que las temperaturas empiezan a ser altas, 45ºC, creemos que explorar esta zona y entrar al palmeral de Nkob como final de etapa, después del mediodía sería perfecto, Jordi nos habla de una Kasbah Hotel, con cierto encanto, donde poder reponer fuerzas para los días venideros, creemos que os lo oportuno.
Pedaleamos por una pista bastante mal trecha por las ultimas lluvias, rodeados de montañas, la zona es espectacular, bonita, muy bonita y lo mejor, con trafico prácticamente nulo. Sin prisas, pero sin pausas, recorremos senderos, atajos, visitamos casas diseminadas, varias minas, después de ascender desde el valle a un promontorio, delante nuestro una panorámica impresionante, a nuestra derecha el principio del Valle del Dra, justo enfrente, a lo lejos el palmeral de Nkob y a nuestra izquierda el Tafilalet ya hace acto de presencia y se vislumbran esas primeras brumas saharianas tan típicas, la zona del Erg Chebi, nuestro destino.
Hoy Angel el veterano del grupo, se decide y monta a lomos de su veteranísima bicicleta, hace la etapa completa.
Antes de llegar a Nkob, encontramos en el camino a un hombre trabajando en el campo, nos ve tan exhaustos, hace mucho calor y un sol de justicia, que nos invita a su casa a tomar un refrigerio, el refrigerio en cuestión –y hace apenas un par de horas que hemos desayunado- se trata de pan caliente, te, mantequilla, nueces, dátiles y una especie de pasta de cacahuete que según nos cuentan es lo que se come para Rabadán, es impresionante la hospitalidad de estas gentes, incluso insiste en que nos quedemos a dormir, en el pozo próximo, tomamos un refrigerio que nos ayudará a seguir camino. Gracias amigo, muchas gracias, un nombre era Bata.
Descendemos y descendemos, a lo lejos vemos un inmenso río seco, debe tener en según que zonas no menos de 2 kilómetros de ancho, si buscáis en el google la imagen que he puesto y la ampliáis os daréis cuenta de lo que digo, la zona es preciosa.
Al fin entramos en Nkob, es mediodía, Jordi se ha adelantado y al llegar al hotel lo tenemos todo preparado, habitaciones, comida y baño en la piscina, si me viese mi mujer!!!!!! Esto es lujo oriental.
Después del gratificante baño una estupenda comida y después una buena siesta.
Acabamos el día con una visita por el palmeral de Nkob, es una ciudad preciosa, pequeña y en el corazón de las antiguas rutas caravaneras, nos vamos a dormir con la ilusión de que mañana, y ahora si, pedalearemos por la añorada arena.
Que no nos pase nada con el calor



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